Demasiados nombres propios en los últimos días. Más adelante veremos más, ni son todos los que están, ni están todos los que son. Unos para bien (los menos), y los otros con la frase en los labios: “apaga y vámonos”.

No sé por qué nos sorprende tanto, que miembros de “la tribu”, la gran mayoría pertenecientes a la pijería y a la casta auténtica, nenas y nenes de papá, den rienda suelta a necedad que llevan dentro.

Niñatos, algunos, resentidos de nada, aunque por sus gestos, palabras y actitudes, parezca lo contrario.  “Lumbreras” aburridos de estudiar, que han vivido, y viven, como auténticos dioses. Ya quisieran muchos españolitos/as haber disfrutado de tantas oportunidades, familiarmente bien remuneradas, para aprovechar los estudios y llegar a ser “alguien” en la sociedad, pero por méritos propios.

Siempre se ha dicho que las “malas compañías” influyen demasiado en el carácter y la personalidad de quienes están alrededor. Algunos ni eso. Simplemente se enganchan a las modas de la “rebeldía” absurda,  para no ser menos que el resto de “la tribu”, como les gusta llamarse ahora. Incluso, se acogen con gusto al “código deontológico” de esa pijería andante, porque lo que  verdaderamente se lleva es dar la nota, llamar la atención en las calles de nuestros pueblos y ciudades, en la Puerta del Sol, en teles serviles –y en las otras- para que alguien se fije en ellos.

 

Dentro de ese círculo vicioso, hay de todo, como en botica, incluyendo a los ideológicamente radicales convencidos, porque la moda lo impone, pensando que ésta sociedad que les ha tocado vivir, es una pura “castaña”. Ellos creen, que son los Robin Hood del siglo XXI que vienen a rescatarnos del mal. Y así les va. Y a quienes les siguen como perritos falderos. Y a nosotros, por añadidura, sin comerlo ni beberlo.

Que cada cual piense como quiera, pero sin dejarse engañar por las palabras u otros gestos públicos menos amables, en fechas que ellos quieren colocar con el cartel de “históricas”, con la exigencia de que se coloquen placas conmemorativas cual gesta heroica. Si los Ayuntamientos y otros organismos oficiales hacen caso a ésta reivindicación, van a tener que dar números para intentar cumplir las reivindicaciones ciudadanas. Las normales y las otras. Y, por supuesto, faltará espacio en plazas y calles para colocarlas.

Estos días, hay un montón de nombres propios como protagonistas de la vida cotidiana, que en la mayoría de los casos son políticos, casi un 98 por ciento. Los ex ministros Margarita Robles, Joseph Borrell y Jordi Sevilla, Madina, (mosqueado con su secretario general) o el senegalés Luc André Diouf, entre otros, han aceptado formar parte del supuesto futuro gobierno socialista. Con ganas de contribuir al tan reiterado “gobierno del cambio”. No se sabe si con algún miembro de Podemos y Ciudadanos. Ese es el gran misterio.Ya sabemos que el señor Sánchez es el mago del despiste.

En el PP hay ilusión, esperanza en recuperar el terreno perdido y confianza en que los ciudadanos valoren seriamente el trabajo realizado, sin acritud ni falsas convicciones. Preocupa, naturalmente, el daño causado por la actitud irresponsable, siempre condenable, de unos cuantos garbanzos negros. El señor Rajoy no ha anticipado su futuro gobierno, como ha hecho el líder socialista, pero se siguen filtrando nombres para listas en ciudades importantes, entre ellos,  Mari Mar Blanco que  estará en  Madrid y el ministro en funciones, Alfonso Alonso sigue amarrado a un buen puesto, entre otros.

Pablo Iglesias no deja de crear tensiones en su formación. La famosa confluencia la exigen, de momento, varias comunidades, entre ellas Castilla La Mancha. Izquierda Unida no es una excepción con puntos de discrepancias con el “aparato”, especialmente en cuanto al futuro de las siglas, además del polémico fichaje del ex jefe del estado Mayor de la Defensa, Julio Rodríguez, al parecer número uno por Almería, lo que no ha hecho mucha gracia por allá. Tampoco hay nombres definitivos para ésta candidatura

En Ciudadanos, parece que ha habido un pelín más de sosiego que otras veces. Mientras que fuera de España, el señor  Maduro, que está viendo que los venezolanos ya lo soportan, sigue en su línea, con rebotes en forma de mensaje sibilino para alumnos aventajados de otros países. Como ha convertido su país en un auténtico desastre, quiere “reconciliarse” con la masa ofreciendo entregar al pueblo, “al poder comunal”, las empresas paralizadas. La hasta ahora presidenta de Brasil también ha sido descabalgada de su cargo, lo que ella considera como una especial de “golpe de Estado”.

Fuera de la política, la “locura” justificada en Barcelona y en toda España donde haya un culé, por el triunfo apurado, muy trabajado, pero triunfo al fin y al cabo, del Barcelona, con final de liga de infarto.

Otro protagonista destacado ha sido el Papa Francisco, con su anuncio de que está dispuesto a estudiar que las mujeres diaconisas puedan casar y bautizar, presidir funerales y entierros, administrar los sacramentos de la confesión y la confirmación etc. Nuevas medidas revolucionarias de éste Papa que ha pedido, a religiosos y religiosas, a través de su cuenta personal de Twitter, que “¡Despierten al mundo¡”.

Total: que esto no para. La sociedad está inquieta, para bien o para mal, con nombres y propuestas que pretenden cambiar las cosas en el plano social, político, económico y religioso. Aquí si cabe repetir aquello de “que Dios reparta suerte”.

Apaga y vámonos

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