Cataluña, el gran problema

Los independentistas catalanes siguen en sus trece, más bien en sus diecisiete, de que en este año se va a proclamar la independencia de la república catalana y no dudan en utilizar todos los medios a su alcance para hacerlo posible. De la tomadura de pelo a los niños catalanes con los tres magos del belén de Colau, Joan Miró, Pau Casals y Josep V. Foix a la utilización de los mismos para portar faroles con la estelada, -bandera de la revolución cubana en versión catalana- en el recorrido de los Reyes Magos en Vic, lugar desde donde la televisión catalana va a televisar la cabalgata. El gobierno catalán se esconde tras las organizaciones civiles que a la vez subvenciona y protege, para que sean ellas las que organicen acciones de este tipo, en las que a nadie se pueden exigir responsabilidades pero que cada día siembran el odio a España; ya lo hicieron entre los universitarios, luego entre los bachilleres y ahora ya entre los alumnos de primaria. En el comunicado de ANC y Ómnium Cultural se dice:

“Se invita a todo el mundo, especialmente a los más pequeños, a iluminar el camino de Sus Majestades con el farolillo de la ‘estelada'”.

“Hay que seguir ampliando la base social a favor de la independencia en un año decisivo para la República catalana”.

Recientemente, en el colegio público Guillén Fortuny de Cambrils han grabado un video con niños de primaria en el que se representa la rebelión contra el Rey Felipe IV  y se habla de “un malvado rey español que asedia y mata a los catalanes de Cambrils” y donde un niño anuncia la rebelión y otros gritan muerte al enemigo español. (ver enlace https://youtu.be/3NWIKDOHDZw )

En otros colegios catalanes se obliga a dibujar el mapa de Cataluña separado de España o se enseña a los niños a jugar en corro y cantar el himno independentista. Todo esto ante la permisividad de parte de la sociedad catalana que no está por la independencia y de los representantes del Estado, es decir de España, que deberían velar porque los derechos individuales sean respetados y la educación sea educación y no adoctrinamiento político de los niños de seis años en adelante.

Estos detalles, aunque no generalizados, son cada vez más frecuentes y ello obedece a un planteamiento hecho décadas atrás por Jorge Pujol en su “Plan 2000”,  en el que hablaba de “impulsar el sentimiento catalán de los profesores, padres y estudiantes”. De sobra sabía que la semilla independentista debe brotar y crecer en la escuela y lentamente pero sin pausa ir educando a las nuevas generaciones para que el odio a España sea tan importante y necesario como comer o dormir.

González y Aznar dieron alas a Pujol a cambio de apoyos para sus gobiernos en minoría sin percatarse, o sí, de que el poco honorable aparecía  ante la sociedad como un hombre de estado cuando en realidad estaba traicionando  a  España cometiendo la criminal acción de reeducar a las nuevas generaciones catalanas en el odio a España y a todo lo español. Zapatero fue corresponsal de esa traición dando por bueno lo que el Parlamento catalán decidiera aún siendo contra España y Rajoy equivocadamente ha antepuesto la gravedad de la crisis económica española  a la crisis política que amenaza desde Cataluña. Los cuatro son culpables, cada uno en su medida, de la situación actual de Cataluña. No pusieron el freno a tiempo y ahora Cataluña está desbocada y no va a haber quién la pare.

Lo de menos es que se estudie poco y mal el  idioma español, que al fin y  al cabo iría en perjuicio de ellos mismos, lo grave es el adoctrinamiento que se está haciendo entre los más jóvenes y el aislamiento de quienes siguen sintiéndose españoles, que ya en algunas localidades y barrios están apartados en guetos o señalados con el dedo.  Ya no hay remedio Rajoy, ni con despacho de Soraya ni sin él. En Cataluña ya no se lucha contra cuatro trasnochados independentistas sino contra un pueblo cuyas nuevas generaciones han sido reeducadas para asumir el reto, pacíficamente imposible,  de crear un estado independiente de “l’Espanya que ens roba”. Para colmo de males, la izquierda “civilizada” no tiene clara la idea de España y huye de lo “español” como si de la peste se tratara y  a la izquierda leninista de Podemos le viene al pelo el asunto catalán para utilizarlo en su proyecto de destrucción de lo que ellos llaman “el régimen del 78”, es decir, de la España democràtica construída por todos después de medio siglo de dictadura. Ya no se trata de despachos, Rajoy, sino de poner orden y hacer cumplir las leyes y si para eso hay que llenar las cárceles de políticos y docentes , se evitará que en breve, los políticos, ayudados por los docentes llenen las cárceles de quienes no piensan como ellos.                   www.pacodelhoyo.blogspot.com

Categoria La Opinión

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