La llegada a Jerusalén me confundió. Recordé lo poco que sé de ella y lo mucho que representa para la mayoría de los hombres, de varias creencias o no, pero permeable a lo que ha representado y representa esta ciudad para la Humanidad, las múltiples invasiones, tanta sangre derramada, templos edificados y destruidos y vueltos a construir y a devastar, cambio de posesión, acuerdos internacionales no respetados… Ciudad sagrada para judíos, pues la conquistó el Rey David, sobre el 1.000 a.d.c. y donde Salomón edificó el Templo para contener el arca con las  segundas Tablas de la Ley, escritas y entregadas por Yahvé. Sagrada para los mahometanos, pues desde ahí Mahoma subió al cielo. Curioso que antes los fieles de esta religión, para orar, la alquibla, se ponían mirando a Jerusalén, posteriormente cambiaron a La Meca. Y es sagrada desde el año 1 de la Hégira, o migración, de Mahoma de la Meca a Medina, que fue el 622.  Sagrada para los cristianos pues ahí mataron a Cristo y tuvo lugar la Dormición de la Virgen. Coincidencia ambas subidas al cielo como si de una plataforma de lanzamiento celestial se tratara. También para los armenios quienes tienen otro de los cuatro barrios de la Ciudad Vieja, en el Este…

Ciudad fundada al parecer en la Edad del Cobre, sobre 4.000 a.d.c. Otros creen que en la del Bronce, sobre 3.000 a.d.c. Otros arqueólogos  la situamos como de origen semítico, hacia el siglo XXVI a.d.c. Como se sabe pasó de mano en mano y sufrió infinidad de invasiones. Una singular fue la ordenada por el Papa Urbano II, que organizó la Primera Cruzada para que Jerusalén fuese cristiana por el Concilio de Clermont de 1.095. La conquistó  Godofredo de Bouillon que dijo que aquello era el Reino de Jerusalén y nombró Rey a su hermano Balduino I. Os preguntareis porqué se llamaron cruzados, pues porque el obispo de Clermont, con fervor religioso fue el primero que se ofreció al Papa, éste cogió un trapo rojo, lo rasgó y lo unió en cruz imponiéndosela al intrépido obispo, distinción que todos los soldados llevaban. Hubo representantes de  Francia, Sacro Imperio Romano Germánico, Inglaterra e Imperio Bizantino. Por Aragón luchó el Conde de Barcelona, Berenguer Ramón. El Papa volvió a decir, como siglos antes Jahvé a Moisés, que en Canaan había leche y miel. Terminó su arenga con un “¡Dios lo quiere! Es apasionante la lectura de esta cruzada para entender lo que ocurre ahora, casi mil años después. Es una gran novela de aventuras de hechos reales imposible de imaginar para ningún novelista.

Bueno, luego hubo otras 7 cruzadas y todas fracasaron.

En 1.187 el mítico Saladino rindió a la ciudad y volvieron judíos y musulmanes a ella. Más tarde conquistada por el imperio otomano y la paz llegó con el otro mito, Solimán. Es capital de Palestina desde 1.744. En 1.917 los británicos vencieron a los otomanos. Curioso que la Universidad Hebrea de Jerusalén fue creada en 1.925 por Einstein. La ONU declaró dos Estados, el Árabe y el Judío, con Jerusalén internacional administrada por ella. Resolución no aceptada por nadie. El 14-05-,48 Ben Gurión declaró la independencia de Israel en Tel Aviv, abandonando Inglaterra los territorios. En 1.949 hubo un armisticio con la Línea Verde, quedando la parte Oeste para Israel y la Este para Jordania, incluida la ciudad vieja. Más tarde la Guerra de los 6 Días con la conquista de Israel de la parte Este…

Pero antes nos quedamos en que los descendientes hebreos que llegaron a Israel, presuntamente guiados por Moisés, llegaron  a Canaan, hoy Palestina, donde estaban los filisteos que no los recibieron amistosamente. Los judíos se unieron en forma de reino y a la muerte de Salomón (935 a.d.c.), unos se fueron al norte, a Samaria, integrándose y otros al sur con capital en Jerusalén. En 586 a.d.c. los babilonios saquearon la ciudad y el Templo. Los persas vinieron en 521 a.d.c. y permitieron a 50.000 judios venir, haciendo otro Templo. Más tarde, con los romanos hubo dispersión y mosqueo por parte de Tito, que volvió a destrozar el Templo. Mataron a muchos miles y hubo más diáspora. Los que quedaron y vinieron, con el Edicto de Caracalla fueron reconocidos romanos, hasta que llegó otro iluminado, Constantino, con su madre  Elena, que en Nicea (325 d.d.c.) decreta la divinidad de Cristo y separa a los judíos. Edifica el Santo Sepulcro. En 1.012 los musulmanes lo atacan y se culpa a los judíos. En el Concilio de Letrán, siglo XIII d.d.c., ya obligan a los judíos a llevar la estrella (no fue invento nazi), luego un sombrero de2 puntas (como eran diablos…). Pablo IV dice que los judíos han nacido esclavos y se inventó en el siglo XIV el ghetto para ellos (otro invento que se apropiaron los nazis).

A pesar de que la construcción del Santo Sepulcro, edificado en la confluencia de la parte oriental (árabe) y la occidental (judía), pues no se podía enterrar en las ciudades, está bien datado históricamente, me sorprendió esa especie de parque temático, con su Gólgota, lugar de la crucifixión, Piedra de la Deposición, donde depositaron a Cristo al bajarlo de la cruz y la Tumba, donde lo enterraron. Todo en una pequeña área de muy pocos metros, vamos, como el saloncito de cualquier casa. Tiempo después de la crucifixión, Elena, madre de Constantino, encontró las 3 cruces y se preguntó cuál era la de Cristo. Fue fácil ya que probó con las 3, hasta que dio con la única que era milagrosa. El símbolo de la cruz y su práctica, ya se sabe que la empezó a utilizar su hijo para obtener victorias.

Impresionante estar en el Muro de la Lamentaciones, recordar todo lo relatado, ver a los ultraortodoxos con sus rítmicas oraciones del tronco y sus sombreros  y tirabuzones, los escritos en rulitos de papel depositados en las grietas del resto del Templo, me dejaron gran huella. Pero la gran impresión fueron las detonaciones de los misiles destructores y mortales en el Puerto de Haifa. Atentados repetidos en ese puerto, (recuerdo el provocado por una chica, casi adolescente, que en un sábado, el festivo judío, en un restaurante se suicidó con explosivos y provocó sobre 20 muertos) que quedan en poco más de una condena de las autoridades palestinas y la reacción, alguien dice que a veces desproporcionada, de los judíos en estos territorios.

Mi desvencijado barco partió de ese puerto, yo contemplando una bella imagen del Monte Carmelo y pensando las barbaridades que el hombre, administrador de la Naturaleza, es capaz de hacer. La estela del barco se fue alejando y enmarcando el puerto que se desvaneció. Pensé en la película “Con la Muerte en los Talones”.

 

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