Cualquier disciplina científica se explica utilizando términos que le son propios. Así, por ejemplo, cuando en Microbiología hablamos de antisépticos, estamos hablando de biocidas (sustancias químicas que destruyen microorganismos) que se usan sobre tejidos vivos. Si quisiéramos hablar de un biocida para superficies inanimadas usaríamos el término desinfectante. Y esto es así porque el conocimiento se ha de transmitir de forma inequívoca. No se puede perder por el camino. Por eso, nuestra forma de escribir es aséptica, clara y precisa.

Sin embargo, la política usa habitualmente lo que llamo términos calcetín, que son aquellos a los que puedes dar la vuelta y volver a usar. Se usan para decir lo uno y lo contrario. Son palabras que uno puede retorcer hasta que resulte imposible el debate racional. No sólo los políticos profesionales retuercen a veces los términos, también nosotros cuando nos enfangamos en ciertos temas. Que quede claro.

Aquí va mi glosario particular de términos calcetín. Son tan solo unos ejemplos, espero que se vea claramente dónde quiero llegar.

Un biquini es una pieza de baño femenina formada por dos piezas. Depende de quién hable se trata de la cumbre de la emancipación femenina o tan sólo un signo de sumisión machista. Desde el punto de vista ideológico, el biquini es una prenda reversible, versátil, ideal.

Un golpe de estado es la usurpación violenta del gobierno de un país. Una votación para elegir Presidente del Gobierno en un parlamento constituido por los representantes elegidos por los ciudadanos de un estado (o nación) no lo es. Aunque no nos guste el resultado. Aunque se escriba en pancartas muy grandes y lo diga mucha gente. Uno se queda confuso preguntándose en qué lado de las pancartas está el golpe de estado.

No me atrevo a definir el término nación. Aun así, se observa claramente el problema, ¿no? El concepto nación tiene distintos significados en boca de constitucionalistas o de separatistas. Es más, nos puede llevar por caminos claramente opuestos.

Una persona progresista es aquella que tiene ideas avanzadas. Ahora depende a quién quiera usted catalogar en esta categoría. En el imaginario colectivo a la izquierda se la sitúa en el progresismo y a la derecha en el conservadurismo. Sin embargo, parte de la izquierda nos quiere hacer tragar el sapo de que el nacionalismo es una ideología progresista. Una idea que fracasó en el siglo XX, pero progresista. En fin.

Tolerancia es, sin duda, mi término calcetín favorito. Hace referencia al respeto que debemos manifestar a opiniones, posturas o religiones que no son las nuestras. Sin embargo, se nos pide a veces que toleremos opiniones o posturas que siembran el odio o interpretaciones de la religión que atacan las libertades individuales de las personas. Eso no es tolerancia, es permisividad. No es lo mismo. Decía Karl R. Popper que se debe reclamar, en nombre de la tolerancia, el derecho a no tolerar a los intolerantes. Lo firmaría una y mil veces.

Alicia a través del espejo (Lewis Carroll) es uno de mis libros favoritos. Voy a dejar terminar esta columna a unos de sus personajes.

“-Cuando yo uso una palabra – dijo Humpty-Dumpty con un tono burlón – significa precisamente lo que yo decido que signifique: ni más ni menos.

 

 

–       El problema es – dijo Alicia –  si usted puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.

–       El problema es – dijo Humpty-Dumpty – saber quién es el que manda. Eso es todo.”

 

 

 

Glosario de términos calcetín

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