“Mi carro me lo robaron anoche cuando dormía… mi carro me lo robaron… mi carro…”. ¿Se imaginan lo que pensaría un extranjero al pisar por primera vez suelo español, si por todo su territorio se escuchase esta canción? Pues es la impresión que yo tuve durante casi todo el tiempo de estancia en Jamaica, escuchando y sintiendo el reggae por todos lados. Hasta olía un humo dulzón “mariano” que no existía, o sí. Algún malvado dijo que Ferrán Adriá es el Bob Marley de la cocina.

Es uno de los trece países del Caribe y de los 35 del continente americano. Una vez que logras pensar, evocas las luchas de españoles contra ingleses, judíos, piratas, filibusteros,  bucaneros y corsarios (los que tenían patente de corso para robar en nombre de autoridades), algunos elevados al rango de sir; lo que hace robar para el estado que te sustenta. Fue española desde el segundo viaje de Colón, esta vez sí, a América, desde 1494 hasta 1670, por el Tratado de Madrid, cuando los ingleses se saltaron la Bula Papal, que otorgaba toda América a Castilla y Portugal, ¡y olé¡; olé todo, la bula y la burla. Colón la llamó Santiago y fue un mini-estado, para sí y para su familia, ¡olé otra vez! Era llamada Xaymaca por los indígenas, que significaba “lugar del oro bendecido”, pero este “oro” era bauxita, el oro de los tontos (junto con la pirita); vale decir aquí que no es oro todo lo que reluce. Colón     arribó a esta isla con dos carabelas casi destrozadas, así como él y su gente, sedientos, en las últimas, buscando refugio, pero pudo sobrevivir gracias a que, al  desembarcar en lo que llamó Puerto Seco (Dry Harbour en la actualidad), exploró y encontró la zona de Ocho Ríos y saciaron su sed. Una vez repuesticos, siguieron buscando y llegaron a las Cascadas del Río Dunn, playas paradisiacas y Montego Bay, espectaculares. Tanto le apañó, que  formó un mini-estado para sí y su familia. Pidió ayuda a la metrópoli y no se la dieron  por celos, por si se hacían más grandes y les hacían la competencia. Bastante ocupados estaban los Reyes Católicos,  pues al expulsar a los judíos,  tenían miedo de que convenciesen a los moros para hacerse judíos en lugar de cristianos; la competencia es la competencia. Con el tiempo fueron llegando los ingleses a la isla y, a codazos, se fueron aposentando. Llegaron también los judíos expulsados de, digamos, España y Portugal e hicieron frente común con los ingleses a los que les convencieron para que favoreciesen la llegada de piratas y hacer un tripartito contra los españoles, entre ellos el pirata Drake en 1586 que se aposentó en las Islas Caimán y a él  debe su nombre. A destacar que los judíos también se unieron a los cimarrones, o esclavos rebeldes, los que provocaron muchas insurrecciones en las colonias.

Curioso contemplar la caña de azúcar, los plátanos, cítricos, cerdos, pollos, cabras, gatos, perros, caballos…, que  fueron llevados por los españoles.

Siguieron los años, Colón cogía el AVE América-España-América, para ver que tajada podía sacar en Castilla-Aragón y en su cuarto viaje llegó a las Islas Caimán. Era 1503. En la actualidad es territorio británico y entró en el mismo lote de Jamaica hasta 1962, año de la independencia de ésta,  para pasar a sus manos. Su capital  George Town podía ser todavía escenario de películas de colonización. En todos los sentidos, pues con 30.000 habitantes, tiene 600 bancos y 100.000 compañías (20.000 en un solo edificio), considerados sociedades pantalla, offshore,  que se utilizan para redirigir los beneficios de las empresas, evitando el pago de impuestos en los países de origen. Y culpan a Tom Cruise, por La Tapadera, por la mala prensa que tienen. ¿Quién sostiene que se han acabado los corsarios? Riámonos juntos; es uno de los 17 territorios no autónomos, bajo supervisión de  La ONU con el fin de ¡eliminar el colonialismo!  Hasta se dice que engañan a la metrópoli, al  esconder 20.000 millones de libras al año. Se pueden ver gallinas picoteando alrededor de los Ferraris. Posiblemente sean las gallinas de los huevos de oro.

Es visita obligada subir por una vistosa cascada de río, si puedes a pie mejor, en la que asombrosamente no se escurren las zapatillas de goma acuáticas. También me encantó coger un barco, en el que el relaciones públicas, era un español, y adentrarme en busca de una zona de raya-mantas. Previa firma de documento exonerando al organizador de cualquier responsabilidad y de advertirnos del peligro de que te pinchen o te cojan un dedo, con prudencia me metí sintiendo una sensación extraña en ese abrazo húmedo, amenazante, y suave. A pesar de toda advertencia a un compañero se le llevó casi un dedo pues el animalico no diferencia entre éste y un pececillo y se lo dio, precisamente de la forma que nos advirtieron no lo hiciésemos.

Más extraño me resultó llegar a Nasáu, capital de Bahamas, tercer país en riqueza de América, después de EEUU y Canadá (y no por sus fábricas) independizada de Reino Unido en 1973, pasando a ser monarquía parlamentaria, siendo su reina Isabel II. La isla es utilizada por las navieras para matricular sus barcos allí de forma más ventajosa. La  llamó Colón San Salvador, en su primer viaje de 1492, siendo colonia hasta 1648, luego inglesa y recuperada por España, por el Tratado de Paris de 1783, junto con Menorca, Florida, Granada y Montserrat. Este tratado puso fin a la guerra anglo-española desde 1779, por ayudar España a la independencia de EEUU. Ya hablaremos de este episodio, creo que más conocido en EEUU, que en España.

Y para seguir destacando el orgullo de lo que España ha contribuido, pongo, como dicen ahora los políticos “en valor”, la utilización durante más de 3 siglos y medio, de la moneda llamada “Real de a 8”, también llamada peso fuerte, peso duro o dólar español, con valor de 8 reales. Fue acuñada por la Monarquía española desde 1497. Desde el siglo XVI, se acuñó en México y Perú y desde allí, salvo que la pillasen los piratas, se traía a España y se distribuía por todo el mundo. Hasta China la aceptaba como pago de su mercancía y ha influido en su yuan, hasta el punto que la troceaban y la reimprimían. No fueron originales, pues en otros países también la dividían en 4 u 8 partes, como moneda fraccionaria.  Tenía valor en Europa y América y es considerada la primera divisa mundial, conviviendo con el dólar en EEUU hasta 1857, con la misma paridad, pero la subdivisión del dólar estadounidense en 8 partes, siguiendo la regla del Real, fue utilizada en la Bolsa americana hasta 1997, donde después pasó a la subdivisión de 16 y por último en centavos. El signo del dólar proviene de las dos columnas de Hércules y las banderas acopladas, impresas en la moneda.

Impresiones en El Caribe

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