Estamos a poco más de un mes de las elecciones navideñas del 20 de Diciembre, y por primera vez desde que se instauró la democracia en nuestro país en 1977, tendremos campaña electoral coincidiendo con las luces en las calles, los anuncios de turrones y el esperado spot de navidad de loterías.
Para algunos, ya les ha tocado la lotería y me refiero a los candidatos que ocupan un puesto en las candidaturas llamadas con posibilidad de salir. Estos candidatos el gordo de la lotería ya les ha tocado, porque aparte del cuantioso sueldo que obtendrán por catorce pagas, hay que sumarle la gratuidad en los medios de trasporte públicos, teléfonos y Tablet gratuitas, una ADSL en su domicilio particular y por si fuese poco, si desempeñan este puesto durante dos legislaturas conseguirán que cuando se jubilen perciban la prestación más alta que paga la seguridad social. A esto hay que añadirle los suplementos muy cuantiosos por presidencias de comisiones, secretarías, portavocías etc.
Yo no digo que esto esté mal, pero lo que no es lógico es que estos emolumentos y prerrogativas los cobren todos por igual, ya que unos sí lo trabajan, en cambio otros no los conoce nadie por sus despachos, porque con independencia de los días que interviene el “Jefe” (líder del partido correspondiente), el resto de días no se les ve el pelo. Debería de arbitrarse una fórmula que permita la pérdida del escaño, tras un número determinado de faltas de asistencia y si no se interviene con una asiduidad establecida.
Nuestro sistema parlamentario, necesita una urgente reforma, la época de instauración de la democracia cuando se decidió la fórmula del “café para todos” para llegar a los consensos necesarios, creo que ha llegado a su fin y más con la crisis tan pronunciada que estamos viviendo y donde cada día son más las familias que tienen a todos sus miembros en paro y no entra un solo euro.
Los diputados y senadores que salgan de estas elecciones, deberían de una vez tomar cartas en el asunto. El senado, no tiene ninguna razón de ser, ya que sus funciones, como cámara de segunda lectura en la actualidad, no sirve para nada. La labor de los senadores es inútil, da lo mismo que aprueben, resoluciones, que veten leyes, que las rechacen, al final será el Congreso el que tome la última palabra y los meses que una ley está en el Senado, es simplemente un retraso.
Sé que los nuevos diputados y senadores, esto que escribo no les gustará mucho, pero la decisión de un cambio drástico debe de ser irremediable, no se puede continuar así, como están las cosas, ya que la desafección entre la clase política y la sociedad cada día es más profunda y los ciudadanos, que al final son los que pagan todas estas cosas con sus impuestos, se merecen que sean utilizados con mejores criterios y racionalidad.

Las elecciones navideñas

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