El regreso de las vacaciones siempre es triste como triste es la incorporación al tajo después de días de sol, cerveza y pescaitos. Para los que ya no tenemos que volver al tajo es menos traumático porque es además el inicio de otro tiempo dedicado a nuestros hobbys o a cuidar nietos, actividad esta que la política de conciliación familiar confunde al incluir en ella a los abuelos, que no tendrían nada que ver en ello  salvo por capricho de los mismos.

Pero este año la vuelta ha sido diferente, hasta deseada después del bochorno veraniego y desde luego más entretenida. Apenas comenzábamos a familiarizarnos de nuevo con la cocina llena de hormigas,  la mesa de trabajo hasta arriba de papeles o el pico y la pala sin batería, aparecen unos iluminados veganos catalanes confundiendo el culo con las témporas o la velocidad con el tocino y nos dicen, todo convencidos, que en su corral han separado los gallos de las gallinas para que no las violen, porque ellas son las dueñas de sus huevos “els ous són de les gallines” i mereixen una “vida tranquil·la i digna”. Per aquesta raó, separen les gallines dels galls “perquè no volem que les violin”.

Hay un dicho popular que dice que “cada día que amanece el número de tontos crece” y en este final de verano y principio de otoño donde vamos a conocer la sentencia de “les galls i gallines catalans condemnats per traïció”, (Junqueras más parece capón que gallo),  la enconada lucha de los gallos de Galapagar y Moncloa por conquistar el mismo gallinero o la de los gallitos de pelea Casado y Riverita por montarse el uno sobre el otro, con el gallo Abascal haciendo de púbico y de árbitro al mismo tiempo; por si esto no fuera entretenido asistimos a la curiosa historia de “les galls traumatitzats catalans” que no es otra que la de unos pobres gallos exiliados de su gallinero por considerar sus dueñas veganas que violan a sus gallinas y esto es la vergonzosa imagen  de una sociedad machista que no se puede consentir. “Les gallines [quan les han de muntar] sempre intenten escapar-se, i, a més, els galls les fereixen, de vegades de gravetat “,  o sea, que sus gallinas no quieren sexo y los acosadores gallos las fuerzan y las picotean produciéndoles heridas de gravedad. Vergonzoso vamos, el exilio en gallinero de castigo me parece poco.

Deberían saber estas veganas animalistas que entre los vegetales también se da el fenómeno pero en el vídeo no salen comiéndose una aceituna sevillana violada por un pepinillo almeriense, que ambos son seres vivos y la aceituna ha sufrido una previa perforación mecánica antes de ser penetrada por el machista pepinillo.

Si el ejemplo se extiende y todo indica que el nivel de gilipollez alcanzado por nuestra sociedad lo favorecerá, dentro de poco veremos vacas y cabras con las ubres por los suelos por no ordeñarlas. Asistiremos al triste espectáculo de encerrar en apartados de los corrales a los sementales de lidia o a los de “Raza asturiana de los Valles”, veremos tristes verracos deambulando por ghettos en la dehesa y caballos deshaciéndose en relinchos al ver las yeguas de lejos para satisfacción del feminismo animalista.

Para esta clase de rarísimos ciudadanos, el animal que deberían adoptar como emblemático sería el mulo o mula. El mulo y la mula son el producto de un cruce entre asno y yegua (entre caballo y burra sería burdégano) y el macho es estéril aunque la hembra no siempre lo es (solo en contadísimas ocasiones), de forma que el mulo posee un miembro “s.s.p.m” (para los doctos), vulgo “solo sirve para mear” con lo cual sería modelo de animal políticamente correcto que debería adoptarse como insignia del animalismo, veganismo, feminismo y todos los “ismos” relacionados con el cuento del género o el sexo.

Pero bueno, bastante recochineo ha generado en las redes sociales el curioso episodio de “les galls catalans traumatitzats”. No tanto la trampa que el gallo monclovita le ha tendido al gallo de Galapagar. Si en Julio le ofreció tres más dos, ayer se desfondó ofreciéndole dos más tres, con idéntico resultado para el segundo que ve que de cualquier forma acaban dándole por retambufa. En julio el okupa monclovita no hablaba del asunto catalán pero ayer ya les negaba el pan y el agua en un mensaje claro de que “no quiero el apoyo de podemitas pero tampoco el vuestro” con lo cual ya tiene la coartada perfecta para convocar elecciones.

Y mientras tanto, el Rey viéndolas venir. Despierta Felipe, que el aspirante a madrastra de Blancanieves se mira una y mil veces en el espejo y cree entender que le dice que ya es más guapo que tú. Espabila, que éste es capaz hasta de poner concertinas en Zarzuela.

De la sentencia exculpatoria del PP y de algunos de sus miembros en el asunto de los ordenadores de Barcenas, nadie del rojerío dice “donde dije digo digo diego”, pero bueno, eso para otro día.

Les galls, les gallines y el final de las vacaciones

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