Las encuestas ya son el pan nuestro de cada día, bien sean de carácter comercial, búsqueda de mercados, implantación industrial, hábitos de consumo, o de aquellas que nos orientan cobre las formas de vida, intereses, preocupaciones, tendencias o cualesquiera otras que nos lleven a conocer cómo piensa y evoluciona nuestra sociedad.

Las encuestas políticas se encuadran en este segundo grupo y al margen de ofrecer al ciudadano el estado de opinión sobre cuestiones políticas, sobre todo electorales, creo ver en ellas un trasfondo dudoso en cuanto que no tengo claro si lo que pretenden es informar, manipular, deformar, inducir, ayudar, perjudicar y un largo etc.

Pasadas ya las elecciones autonómicas-plebiscitarias catalanas, los medios de comunicación ya empiezan a echar mano de los encuestadores para saber cómo han quedado de eufóricos, satisfechos, tocados o hundidos aquellos partidos que han participado en la contienda y sin más, extrapolar los resultados catalanes a lo que puede pasar en un futuro electoral, aún lejano, cuyas características están aún por determinar.

El próximo año es año electoral a tope. En Junio, municipales, autonómicas (excepto en las “comunidades históricas”, Andalucía, País Vasco, Galicia y ya veremos si Cataluña) y europeas . Se da por seguro que si hay elecciones generales serán después de éstas y que ambas tres calentarán el ambiente para la participación y los resultados de las generales; sin embargo, la prensa y los encuestadores ya tratan de cómo será el futuro de las formaciones que concurran  a éstas, sin reparar en los resultados  de las que las precedan. De ahí que me hagan pensar que no se trata solamente de informar sino de manipular de alguna forma el sentido del voto, haciendo aparecer vencedores y perdedores sin más criterio que el de quién encarga la encuesta o bien a través de ellas  dar un toque de atención a quienes salen mal parados para que revisen sus estrategias.

En las dos encuestas de intención de voto en unas supuestas generales a celebrar en este momento, Metroscopia (El País) y GAD-3 (ABC), ambas dan como vencedores por parte de la derecha a Ciudadanos frente al PP y de la izquierda al PSOE frente a Podemos, lo cual no es sino una relectura de los resultados catalanes aplicados “in perpetuum”, sin reparar en que por el camino pudiera haber muchos sobresaltos.

A lo que deberíamos acostumbrarnos es a que el bipartidismo, apoyado en mayorías absolutas o en cesiones a la traición independentista, que nos gobernó desde 1982 está a las puertas de desaparecer al encontrar un hueco en el electorado los que  pregonan utopías desde el centro-derecha o ruptura y revolución desde la izquierda populista. Lo que dure esta situación dependerá de la capacidad de regeneración de los dos grandes partidos  y de la ilusión que sean capaces de trasmitir al electorado, pero visto lo visto, a Ciudadanos y Podemos les queda  aún un largo recorrido.

Si algo bueno nos dicen las dos encuestas y Dios quiera que así sea, es que tanto Podemos como los Paridos nacionalistas no van a tener la llave de nada en un futuro próximo, lo que les va a llevar a radicalizarse y  de paso a poner a prueba de nuevo al PSOE que acostumbra a ofrecer una vela a Dios y otra al diablo.

Mucho apuestan ABC y El País por Ciudadanos y auguran una debacle en el PP y tengo la sensación de que es una apuesta poco fundamentada y muy intencionada, pero tengan en cuenta que el partido de Rivera fuera de Cataluña se formó con “deshechos de tienta”, advenedizos, oportunistas y desahuciados, entre los cuales hay mucho “yo” y poco “nosotros”, mientras que el PP tiene una estructura sólida, eso sí mal gestionada y desmotivada pero susceptible de retomar aliento y dar la batalla.

En la izquierda, ambos hacen mimos al PSOE mientras abandonan a su suerte  a los de “Unidos podemos”, acaudillados por un falso Atila montado a lomos de un Othar comunista, al que el peso del caudillo ya se le hace incómodo por no decir inaguantable. Critica Sánchez a la derecha bicéfala, como si la izquierda española fuera monolítica y él el rey de la selva, no obstante, aquí los dos rotativos lo tienen más fácil.

Si como digo, las encuestas han de servir para que más de uno se pongan las pilas en el año y medio que queda, bienvenidas sean. Si no es así, puede que estén jugando con la voluntad del electorado y intoxicándolo según sus conveniencias.  De aquí a finales de 2019 nos van a aburrir.

www.pacodelhoyo.blogspot.com

Marchando una de encuestas. Ya empezamos

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