Sé que la mayoría de los españoles llevamos un egiptólogo dentro de nosotros, al igual que un médico y un abogado, multidisciplinares, salvo prueba en contrario. Escribiré para el resto de españoles mi reflexión sobre el turismo a la pobreza en El Cairo. No caeré en la tentación de profetizar nada, como hizo el norteamericano Edgar Cayce (muerto en 1945), el nuevo Nostradamus, quien hacía predicciones, previa entrada en trance. En una de ellas dedujo la antigüedad la pirámide de Keops (nombre dado por Herodoto, que la visitó a los dos mil años de construcción, sacando la conclusión que los 80.000 obreros utilizaron mecanismos de madera, que subían las piedras de grada en grada. No existen planos ni técnica de su construcción. Es la única, de las antiguas 7 Maravillas del Mundo, en pie). Decía Mr. Cayce que  tenía una antigüedad de 100.000 años y que se emplearon, para su construcción, fuerzas de la Naturaleza que hacían que los bloques flotasen. Se necesitaron unos 2,5 millones de bloques con un peso desde los 2 a las 60 toneladas. En los años exageró un poco, porque está demostrado que tiene unos 4.500 años. Como curiosidad destaco que sí que acertó en que habría una Segunda Guerra Mundial, el hundimiento progresivo de Japón (lo hace anualmente en 2-3 cm.), la muerte de Kennedy y que el presidente número 44 de EEUU sería negro (acertó en las dos cosas) y provocaría otra gran guerra al accionar el botón nuclear…

Me impresionó ver la Gran Pirámide; me abracé a un bloque de ella, para ver si descubría el misterio de la sabiduría. Me sacó del trance un soldado y me quedé con el misterio, pero sin la sabiduría. Y me sacó pidiéndome una moneda de 50 céntimos de € por hacerme una autofoto con él. Enlazo este hecho con otro casi similar. Un día salí de mi hotel, custodiado dentro y fuera por soldados.  A uno de ellos pregunté por un restaurante de pollo frito rebozado, publicitado por su creador, un señor de Kentucky con barbita y pinta de telepredicador. El soldado, muy amable, accedió a acompañarme al más próximo. Con su arma solicitaba amablemente a los conductores, que circulaban por sus caóticas calles, que se parasen para facilitarme cruzarlas. Llegué al restaurante, le di un euro, cosa que agradeció como si le hubiese tocado la lotería, tanto que hizo guardia en la puerta, hasta terminar mi comida y acompañarme de regreso al hotel.  Ese mismo día, a la misma hora, en otro restaurante de la ciudad, de la misma cadena, un terrorista entró en él y sembró la muerte. Todavía me preguntó si un euro salvó mi vida y si ese es mi precio.

El Cairo es la mayor ciudad construida en el desierto, al sur del delta del río Nilo, que le proporciona gran parte de su riqueza. Fundada unos 100 años a.C., para hacer frente a una fortaleza próxima que  edificaron los romanos. Como curiosidad destaco que en 972 se construyó la mezquita de Al-Azhar, primera universidad de la Historia (lo digo como respuesta a alguna pregunta de concurso, pronúnciese seguido y suena “al azar”, cámbiese la h por la n, y tendríamos otra  posible profecía).

Ha tenido muchas invasiones. En 1176 Saladino, el malo de los tebeos de mi infancia, construyó la ciudadela para fortificar la ciudad. Le dio gran prosperidad y la ciudad creció hacia el O y el S. Y la construyó en base a la yihad, como defensa a las cruzadas cristianas, que andaban enredando por allí para salvar almas (me brota aquí una expresión literaria cigótica, que por conocida no reproduzco, de un exministro de defensa español). Principio de acción-reacción; nada ocurre porque sí o qué fue antes, si el huevo o la gallina. Posteriormente vinieron los mamelucos que expulsaron a cristianos y mongoles y más tarde los otomanos. Se produjo una remodelación urbanística hacia 1863. Luego colonización de Inglaterra de la que se independizaron en 1922. En 2015 se ha planteado la construcción de un nuevo El Cairo. En su modernización han desaparecido muchas viviendas para obtener grandes avenidas y plazas.

Las pirámides de Guiza, dentro del área metropolitana, a unos 20 km. De El Cairo, se construyeron al SO. Las tres más grandes se dice que adoptan la geometría de la constelación de Orión, al igual que algunos estudiosos cervantinos, la ven en el “viaje” clavileño de D. Quijote y Sancho para “desencantar” a la Condesa Trifaldi. La Gran Pirámide orienta sus bases de 230 m. a los cuatro puntos cardinales. Se ubica en la ribera occidental del Nilo, donde muere el sol.

A destacar, por último, antes de la exposición final, que el dios Ra utiliza, según la mitología, una barca solar que lo lleva de este a oeste durante el día y subterráneamente, al contrario, durante la noche. Los fieles que los acompañan tendrán, cómo no,  el premio del cielo al morir. Siempre ese premio, en todas las religiones.

Entro, después de la exposición, necesaria para la conclusión final, en el motivo del título del artículo. El cementerio de El Cairo tiene una longitud de unos 8 km, situado al SE de El Cairo, con una distribución casi como el barrio de Salamanca de Madrid o el Eixample de Barcelona, perdóneseme la cita. En él viven muchas familias; unas por estar cerca de sus muertos, por creencias religiosas y la mayoría como solución a su problema de vivienda, por no disponer de ella o por haber sido expulsados de las suyas por la modernización de la ciudad.

Esta necrópolis tiene su “atractivo” turístico, en contemplar como los niños corretean por el cementerio, entre las tumbas, como se ubican dentro de los mausoleos, ven la televisión, viven… Para quien no conozca El Cairo, este hecho se puede “contemplar” desde fuera del cementerio, cuando se pasa en bus. Este “paquete” turístico se llama la Ciudad de los Muertos.

 

 

Turismo a la pobreza II

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