Estamos atrapados en tiempos nefastos como sociedad. No necesito pensar en la gran potencia y su política arancelaria, me quedo en España, con un sistema político que no preveía la competencia multipartido y unos políticos distanciados de esa realidad. Perdonar que no sea más optimista pero mi grado de felicidad está gravemente drenado por la reciente pérdida de una de esas personas que cambian tu forma de ver el mundo.

Marchamos hacia años difíciles en donde la unidad social es necesaria, calculo que en unos días, posiblemente este lunes, sepamos que ocurre con los políticos catalanes encarcelados por rebelión, malversación,… y todo está montado para liarla y para frenar el lio, espero que el choque sea leve, pero la sociedad civil está ya más que resentida, el fascismo independentista se ha adueñado del día a día en un colegio o en un centro de salud, y la llamada a la desobediencia no es una buena señal.

Marchamos sin pausa a una recesión apoyada en un muro al libre movimiento de mercancías y en muchas vallas levantadas para frenar el movimiento de personas, mientras el mundo agoniza entre basura y cambios en el clima que agotan el principal recurso que hace nuestro planeta diferente: el agua. La economía global presenta una desaceleración sincronizada en donde los ricos se harán más ricos a costa de que los pobres sean más pobres, siendo nuestra única salida la pataleta, reír la gracia a Trump, o buscar subvenciones para tapar heridas en las peonadas del PER, entre otras soluciones. Después volverá la deuda y esta vez ya no tendremos margen en los tipos de interés. Pero nuestros políticos siguen en una continua campaña electoral mirando quien sale mejor en la foto y olvidando la acción pública, realmente necesitamos un gobierno ya que actúe, dudo que el 11N tengamos posibilidades de que esto ocurra rápido y con estabilidad a largo plazo (cuatro años).

Miro atrás para contemplar el hormiguero que dejamos a los pequeños que siguen en el nido y no me gusta lo que veo. Competencia, rencor… alienación en una palabra, de lo social, en beneficio de algunos individuos.

Ahora empieza de nuevo una campaña electoral soportada en el derecho a decidir impuesto por una minoría y los restos de un dictador que enfrentan a la Iglesia con el Estado, realmente tuvimos malos maestros de historia, pues repetimos las desgracias del pasado como una mosca golpeando un cristal para escapar.

Donde quedó el desarrollo, la inversión en innovación, los avances sociales, o más fácil, aquel lema de hace 230 años: “igualdad, libertad y fraternidad”. Espero confundirme, pero tenemos por delante un tiempo muy complicado, sobre el Brexit, aún no se irán.

Una sociedad “atrumpada”

La Opinión |