Siempre se ha dicho que el verano es para relajarse de todo aquello que nos hace la puñeta a lo largo del año. Es tiempo de dejar atrás, aunque sea por unos días,  quebraderos de cabeza,  tensiones personales y profesionales, líos en la comunidad de vecinos o las averías del coche, por decir algo. Es una de las épocas del año  más recomendable para desinhibirse y guardar en el baúl de los recuerdos de la abuela, temporalmente, eso sí, el mal humor propio o agregado, de aparcar aquéllas cosas que nos complican la tranquilidad, aunque no queramos. Y mira por dónde, el verano de 2016 está siendo un incordio en lo político y en lo mediático.

Los medios, televisión especialmente, se desviven por mantener embobados en sus pantallas a todo ser viviente que adore el cotilleo y el chisme, por aquello del share y del siempre discutible EGM. También es justo reconocer que es su trabajo y de lo que viven. Este verano se han cebado en lequios, hormigos, pantojas, paparazzis supuestamente “tramposos”, según el o la famosa a la que “cazan” en situación no deseada, separaciones y divorcios y un interminable etc… La gran mayoría de ellos tratando de hacer caja, si se puede. Lo de siempre. Al fin y al cabo el verano está para eso. Y algunos medios guiones generosos y agobiantes.

Luego están los otros, los que nos están jo…la Primavera, el Verano, y a poco que se esfuercen (camino llevan para ello) también nos cogerá el toro del Otoño y del Invierno, incluida la Navidad. Y todo, porque a algún que otro personajillo político,  le ha tomado el gusto a que “hablen de uno, aunque sea mal”, como en éste caso.

Algunos de éstos señores jovencitos, y más maduros, parece que quisieran dejar su limitado porvenir político en manos del tarot, de la astrología, las runas de la suerte, el péndulo o el horóscopo. Son opciones que tienen, o tendrán que buscar, si siguen con actitud irresponsable y tontuna. Como el cuento de nunca acabar.

Siguen enrocados de la forma más rara en busca del cofre del  tesoro (chollo) misterioso, supuestamente cargado de inteligencia y responsabilidad, que les permita encender el cerebro de la joya definitiva, para “ayudar” con condiciones, claro, a formar un nuevo gobierno que intente recorrer con seguridad el camino torcido al que algunos nos quieren llevar con tantas elecciones, sin importarles lo más mínimo las consecuencias, aunque de momento eso no se nota.

No se si será otra de esas tácticas extrañas, pero los que reclamaban con vehemencia vicepresidencias, ministerios, controlar a los espías y a todo lo que se moviera, están más parados que el viejo y entrañable tren del coche, dejando el protagonismo a sus eternos rivales y colegas del “no”.

Tan raro está siendo el verano político, que hasta “su ilustre señoría”, devastador de supermercados, ha vuelto a demostrar que sólo tiene un interés puramente demagógico cuando se presentó –y lo que es peor- salió elegido diputado.

Y ahora, ha vuelto a buscar notoriedad mediática y peliculera, al presentar en el Registro del Congreso, su curiosa renuncia a ser aforado, que el Reglamento contempla como algo irrenunciable. Aún así, montó el circo como “gesto simbólico”. Cosas de un verano raro, raro, raro. Tan raro como las quedadas multitudinarias de Pokemon Go. Por cierto, hay que ver playas y lugares de veraneo para no entender nada de eso de  la “crisis”.

Tampoco les basta, ni aceptan, que desde sus filas, los que saben mucho más de esta profesión que inician, les den consejos para evitar el desastre personal del líder novato, y en consecuencia, que pueda dañar  la estructura ideológica que dicen representar.

Lo peor, creer en el “yo, yo, después yo y siempre yo”. Es decir, nadie, que no sea  yo. Y es que el sol en la cabeza es muy malo y traicionero. Una gorrilla evitaría alucinaciones. Por eso, don Quijote y Sancho Panza se protegían, para evitar facilitar el desvarío. Y aun así, ya ven al ilustre Hidalgo.

Miren si es necesario protegerse del sol para no perder el oremus, que en Cataluña los soberanistas, empujados en su día por el tal Más, siguen manteniendo el desafío al resto de España, incluyendo al Tribunal Constitucional. Y sin movernos de esa linda tierra española que es Cataluña, tenemos a la tan particular e “ilustre” alcaldesa de Barcelona haciendo otra de las suyas. La sandez provocadora e innecesaria, de rescatar de un almacén municipal la estatua decapitada de Franco. El pretexto tonto para esa estupidez del concejal Pisarello, es “hacer pedagogía entre la ciudadanía”.

Y sin salir de la tierra, el tal Francesc Homs del PDC,  ha mostrado “su felicidad” más rotunda si Rajoy no sale presidente. Casos, cosas y gente rarita de este verano 16, como se dice ahora.

Y si no quieren tres cuartos tomen un litro. No se pierdan otra genialidad de la señora Armengol, presidenta de Baleares, que no tiene más problemas en sus islas que la del sueño enfermizo de abolir los toros gracias a su “ley de bienestar animal”. Para éste y otros muchos casos de políticos de nuevo cuño –y para alguno de los veteranos- podría venir bien la frase de Montaigne: “Por muy alto que sea el trono, siempre está usted sentado sobre el culo”. Es decir, en un asiento frágil.

Este verano de 2016, desgraciadamente, tampoco se ha podido evitar incendios con víctimas, provocados por irresponsables, o delincuentes interesados, incluso por algún hecho accidental.

Pero no todo ha sido negativo. La Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia reunió a miles de jóvenes de todo el mundo. Y ahora, la celebración de los Juegos Olímpicos de Brasil, de los que deseamos  muchas medallas para nuestros deportistas.

Y en Albacete, y casi sin darnos cuenta,  tenemos la feria a la vuelta de la esquina. La envidia de otras muchas. Que sirva para estrechar lazos de amistad, personales y políticos, para que Albacete, Castilla la Mancha y España, sean cada día mejor. No se la pierdan. Y  a quien le pese…

 

 

Verano rarito

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