El turismo no caduca. Se reinventa una y otra vez para poder dar ocio y alegrías a todos los públicos. Además de dar de comer a innumerables familias alrededor de todo el  planeta.

En España ya llevamos mucho tiempo viviendo de sol y playa. Para bien o para mal. Pero además, se han creado cientos de ofertas distintas para cada uno de los visitantes que vienen. Desde el ya citado turismo de la costa, hasta el interior. Por todos lados. Cultura, nieve, deportes, gastronomía, todo lo que te puedas imaginar. Turismo para singles, gays, tercera edad, en familia, todos juntos o por separado. Para todas las edades. Turismo y actividades para ver, para disfrutar, para realizar… en todo tipo de escenarios.

Grandes espectáculos deportivos, musicales, congresos internacionales, algunos de los mejores museos del mundo (algunos únicos en Europa, como el museo submarino de Lanzarote). El turismo da mil vueltas. Hasta el turismo cinematográfico tiene cabida. Incluso en Madrid se ha creado una nueva entidad para impulsarlo, tras el cierre del Madrid Film Commission hace más de un año.

“Quiero que la Comunidad de Madrid sea un plató de cine para que muchas personas de fuera conozcan Madrid y el cine les lleve a venir”, según Cifuentes. Bueno, siempre puede ser una excusa más para ir a la capi. No en vano, Madrid cuenta con más de 1.500 empresas vinculadas a la actividad audiovisual, con alrededor de 24.000 puestos de trabajo. Según datos publicados en Hosteltur.

Y mira por donde, parece que se va a hacer bien, pues quieren dar información a través de una web, con localizaciones catalogadas con apoyo audiovisual según su arquitectura, sus paisajes, naturaleza…

¿Seguirá el resto de comunidades/regiones/ciudades el mismo ejemplo?

No me refiero al cine, sino a sacar partido de sus ventajas, que parece lógico, pero no se hace.

Ciudades patrimonio de la Humanidad que no tienen pernoctaciones suficientes para que los hoteles sean de calidad suficiente, lo que hace que el público ni piense en pasar la noche en ellas. ¿Entonces qué? Se ha de gastar un dinero ingente en mantener construcciones y monumentos para que el turista venga, haga una foto, se coma un bocadillo y se marche. ¿Cómo se soluciona eso?

Según Andalucía Lab (no es que nadie lo pensara antes, pero me sirve de soporte), el destino “ha de inspirar, despertar un sentimiento de atracción y vivir una experiencia única e irrepetible”. Y sigue: “la innovación y la creatividad, son fundamentales para desarrollar una estrategia de marketing experiencial donde el objetivo es crear auténticas emociones”.

También es cierto que ya se ha perdido ese turismo de experiencias que estaba tan de moda hace 4-5 años atrás. Pero siempre se ha de tener en cuenta, de forma que se hagan nuevas actividades, nuevas rutas, una vuelta de tuerca más.

Según Ostelea: “las experiencias son clave en la fidelización de la generación millennial. Personas que pertenecen a una generación conectada a las redes sociales y otras herramientas tecnológicas, los millennials son también viajeros frecuentes, con ánimo de explorar el mundo”.

El turista del milenio se gana a través de nuevas y diferentes formas, con distintas tácticas. Como con la lealtad y el móvil, ya que estos consumidores son más receptivos a este tipo de marketing.

No os quedéis ahí parados, pensad, haced de vuestro destino el perfecto y de vuestro producto el único. Dale una patada en el culo al político de turno y que te eche una mano (pero no al cuello), si atraes turismo, sube la economía. Todos contentos…

 

El nuevo y viejo turismo

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