Corren pésimos tiempos para determinados valores como la transparencia, la integridad o la honestidad, preciados valores reconvertidos hoy en rara avis, que ya ni impregnan a determinadas instituciones que, conceptualmente, bien debieran serlo, tales como ongs, pseudo sindicatos denunciantes con nombre de níveas extremidades o valerosos defensores a ultranza de los derechos de los sufridos consumidores.

Y es que si también nos fallan y se prostituyen los gremios libertadores, ¿qué nos queda?. Visto lo visto, habrá que tirar de la autodefensa, siempre y cuando uno sea honesto consigo mismo, claro, puesto que capaces somos de engañarnos incluso a nosotros mismos.

En materia periodística, la oscarizada película Spotlight –traducida como centro o foco de atención-, constituye todo un ejemplo de prensa honesta y verdadera. El Boston Globe tuvo la suerte de toparse de morros con una historia que denunciar, unos lacayos de muy alta profesionalización y ser capitaneado por un director valiente y escasamente manipulable. No en vano, su trabajo sobre los abusos a menores cometidos por el excelso clero católico obtuvo el Premio Pulitzer en el año 2003. En una entrevista publicada por Esquire al entonces director Martin Baron –hoy lo es del Washington Post-, el artífice de tan laureado trabajo resalta valores e ideales como el compromiso, la independencia, el no arredrarse ante el poderoso –al que hay que pedirle cuentas y no dinero como Manos Sucias-, o la pasión, en detrimento de la perversión. De igual modo apela a la inteligencia, la valentía, la moralidad, cierto código ético y unas dosis de compasión.

Gran verdad es siempre la búsqueda de la verdad. Hay películas que da gusto ver y hay artículos que da gusto escribir. La honestidad y la transparencia deben ser cualidades que, como la mujer del César, no sólo deben serlo, sino parecerlo. En síntesis, se trata de llevar un deambular recto en la vida, y con esto no me refiero a caminar como Robert Mitchum o Clint Eastwood, tiesos como velas, sino a llevar la mirada al frente, ni hacia arriba, ni hacia abajo, que suele resultar sospechoso.

Al igual que si vd. no quiere llegar al fondo de un asunto lo que debe hacer sin duda alguna es crear una comisión, en materia societaria u organizativa si lo que vd. pretende es actuar fraudulentamente hágame caso: dótela de presupuesto y de un órgano directivo. Ya tiene todo lo que necesita.

Con cierta ligereza se afirma que todos tenemos un precio o que hasta el más honorable tiene su punto débil, de lo que discrepo abiertamente. Para Eliza Cook, “un hombre honesto es creído sin juramento, porque su reputación promete por él”. La honestidad y la integridad son un regalo muy caro, por lo que no debemos esperarla de gente barata.

Honestidad

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